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Canarias en familia: cómo elegir isla según el tipo de viaje
Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote comparadas para viajar con niños
Publicado el 14 de marzo · Lectura de 8 minutos · Por el equipo editorial de Benalla Tourism España
Elegir isla en Canarias con niños pequeños no es lo mismo que elegirla para una escapada de buceo o para recorrer senderos de alta montaña. La diferencia no está en el clima, que se mantiene suave todo el año, sino en tres cosas concretas: cuánto tiempo se pierde en desplazamientos, qué se hace un día de viento o calima y qué tipo de alojamiento encaja con la rutina de la familia.
Tenerife: playa, monte y coche obligatorio
Tenerife es la isla más grande del archipiélago y eso se nota. Si la base está en el sur, cerca de Los Cristianos o Costa Adeje, se accede rápido a playas tranquilas como El Médano o La Caleta. Pero subir al Teide, acercarse a La Laguna o bajar a la playa de Las Teresitas implica trayectos de entre 45 minutos y hora y media por carretera de montaña. Con niños que se marean, conviene planificar pocas excursiones y agruparlas por zonas.
El alquiler de coche es prácticamente imprescindible salvo que se renuncie a salir del núcleo turístico. Los hoteles de apartamentos en el sur suelen tener piscina climatizada, algo que ayuda cuando el agua del mar está fresca entre diciembre y marzo. En cuanto a la masificación, julio y agosto en el sur son duros; mayo, junio y octubre son las mejores ventanas.
Gran Canaria: servicios concentrados y trayectos cortos
Gran Canaria funciona bien como primera visita familiar porque casi todo queda a media hora. Las Palmas ofrece playa urbana, museos y un acuario que salva una mañana de lluvia. Desde allí se llega en poco tiempo a Teror, a las dunas de Maspalomas o a la caldera de Bandama. El transporte público entre Las Palmas y el sur es razonable, aunque para rincones del interior sigue siendo más cómodo el coche.
La oferta de alojamiento es amplia en todos los tramos: hoteles familiares en Playa del Inglés, casas rurales en Tejeda o apartamentos en San Agustín. La calima, ese polvo en suspensión que llega desde el Sáhara, aparece sobre todo en verano y en febrero. No es peligrosa, pero conviene tener un plan B de interior para esos días.
Lanzarote: ritmo lento y distancias manejables
Lanzarote es la opción más tranquila de las tres. La isla se recorre de norte a sur en menos de una hora, lo que permite cambiar de plan sin agobios. Puerto del Carmen y Playa Blanca concentran la mayoría de alojamientos familiares, con playas de aguas calmadas y paseos marítimos cómodos para carritos. Timanfaya, los Jameos del Agua o la Fundación César Manrique son visitas cortas que funcionan bien con niños.
El inconveniente es la variedad: no hay montaña alta ni bosques, y los días de viento fuerte en verano pueden limitar las actividades al aire libre. A cambio, el ambiente es más pausado y los precios de alojamiento suelen ser algo más contenidos que en Tenerife. Para una primera semana en familia con niños pequeños, suele ser la apuesta más sencilla.
Qué zona elegir como base
En Tenerife, el sur funciona para playa y el norte para quien prioriza cultura y naturaleza. En Gran Canaria, Las Palmas es práctica para estancias urbanas y Maspalomas para quien quiere todo a mano. En Lanzarote, Playa Blanca es la base más familiar y Puerto del Carmen la más animada. En todos los casos, conviene reservar alojamiento con cocina si se viaja con niños pequeños: comer fuera cada día con horarios canarios puede desajustar las rutinas.
Si estás valorando combinar Canarias con otras zonas del país, en el blog también hemos publicado una guía sobre Valencia en primavera y otra sobre Galicia fuera de temporada, útiles si el viaje se plantea en varias etapas.